Son mis textos, fruto de mi imaginación y aunque la mayoría estén narrados en primera persona para nada tienen que ver con mi vida personal, es pura ficción y si alguien se puede sentir identificado en ellos es mera coincidencia.
Solo aquellos que tratan de la localidad de San Martín del Tesorillo tienen un fondo de realidad que trato de sacar a la luz.

.

jueves, 23 de febrero de 2017

EL ARROZAL





              
 Y aquél día supe cual era mi sino,
un sino que no busqué ni deseé  y…
que, sin embargo, me cayó de arriba.
Los amaneceres… casi se teñían de negro,
y los atardeceres se cubrían de melancolía.
Todo parecía que hubiese cambiado,
todo… menos yo. Ya no conocía mi alrededor,
ni la gente  con la que me había relacionado.
Ya no conocía la casa que blanqueaba…
aquel trozo del arrozal, como si fuera una bandera
enarbolando la dignidad que le dieron sus dueños.
El camino se estrechaba con tal magnitud…
que las espigas arañaban mi  piel desnuda
al pasar sorteándolas, sintiendo como me atrapaban.
Llegué a la casa con techo de paja, la cal…
resplandecía bajo el sol de medio día,
las salamanquesa se paseaban libres en su habitad,
ajenas a la repulsión que ocasionaban.
Las chicharras entonaban su canto
estridente, que junto al calor sofocante...
parecía hacerse aún más insoportable.
Ha pasado medio siglo y lo que se me reveló...
en aquel pozo de piedra cubierto de yedra…
se ha cumplido. Ahora espero impasible
que llegue el día, sí, el día anunciado.

(Rosa Estorach – 23/2/2017)



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Verla era una alegría,
No hacia falta hablar:
Era la solida constancia
De un arquetipo ideal .


'Verla'es otra alegria,
! Nunca la vi así !
Transmite con suave tono
La imagen de ser feliz .

Rosa Estorach dijo...

Gracias por el comentario. Bonitos versos.