Son mis textos, fruto de mi imaginación y aunque la mayoría estén narrados en primera persona para nada tienen que ver con mi vida personal, es pura ficción y si alguien se puede sentir identificado en ellos es mera coincidencia.
Solo aquellos que tratan de la localidad de San Martín del Tesorillo tienen un fondo de realidad que trato de sacar a la luz.

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domingo, 29 de mayo de 2011

EL DESTIERRO DE UNA FUENTE










¡Ay esa fuente que se perdió en el tiempo! esa fuente que algunos añoramos y otros prefieren que se haya perdido.


Dicen… que porque estaban hartos de ella, porque esclavizó a todo un pueblo por tener que pasar horas enteras pendiente de sus chorros.


Es por eso que cuando el agua comenzó a fluir en cada casa del pueblo, la arrancasen sin piedad deseando que desapareciera. El día que eso sucedió parece que fue todo un triunfo, se perdió el símbolo de la decadencia y ahora yo, aquí, estoy tratando de dulcificar su memoria, la memoria de una fuente que simbolizaba por un lado los comienzos de un pueblo y por otro el punto de encuentro de tantos jóvenes que se iniciaban en el amor.


Los mozos paseaban por la plaza para ver a las chicas con sus cántaros en el cuadril y ellas que no eran ajenas a sus miradas, formaban su corrillo alrededor de la fuente entre risas y charlas a la vez que con disimulo controlaban a aquellos que les hacían tilín.


¿Cuántos novios salieron de aquellos encuentros? ¿Cuántas familias se gestaron allí? ¿Cuántos secretos compartió y cuantas historias nacieron de aquella fuente a la que se le obligó a abandonar el lugar que le perteneció desde su llegada a San Martín?


Tal vez un día vuelva a Tesorillo o tal vez no, sea como fuere, siempre habrá un recuerdo para ella, me consta y lo sé.